El mundo en que vivimos

Al preparar los talleres sobre cocina anti cáncer, me asaltaba una gran duda, pensaba…: ¿cómo es posible el gran aumento en la incidencia de esta enfermedad (más bien conjunto de enfermedades) cuando nuestro organismo tiene tantos recursos para hacerle frente?

  • Tenemos proteínas que controlan la duplicación celular para evitar los errores
  • Nuestro sistema inmune tiene una serie de mecanismos que vigilan y eliminan las sustancias toxicas, microorganismos y células anómalas como es el caso de las Natural killers
  • A través de nuestro hígado las sustancias toxicas se transforman para que puedan ser eliminadas por la orina, impidiendo que estos tóxicos vayan por sangre a las distintas células, posibilitando la mutación de su ADN.

Pues bien parte de esta duda me ha sido aclarada en la ponencia que el Dr. Nicolas Olea Serrano Catedrático de medicina de la Universidad de Granada dió en las Jornadas de Nutrición que se celebraron en Sevilla los días 24 y 25 de noviembre.

El titulo” Exposición Alimentaria a contaminantes ambientales  : “Efectos Hormonales”

Y es que, la exposición a tóxicos a la que estamos sometidos es continua, masiva, y desconocida.

No podemos ignorar que estamos rodeados de plásticos, pero lo que quizás no sabemos es la gran toxicidad de los compuestos que lo forman, entre ellos el Bisfenol A, la mayoría son Disruptores endocrinos.

Los disruptores endocrinos son compuestos químicos contaminantes ambientales, que una vez dentro del organismo humano ‘imitan’ a las hormonas naturales. La mayor parte, a las hormonas sexuales femeninas o estrógenos. Otros pocos interfieren con las hormonas sexuales masculinas o andrógenos. En algún caso más, hay imitadores de las hormonas del tiroides o del control del azúcar en sangre. Los efectos descritos están relacionados con estos sistemas hormonales: infertilidad, endometriosis, malformaciones génito-urinarias, diabetes o aumento de la incidencia de algunas formas de cáncer, como mama y testículo

Estos compuestos tóxicos pasan de la botella de plástico al líquido que contienen, sobre todo, si ha estado expuesta al calor, cosa que en Sevilla no es raro que ocurra.

También encontramos bisfenol A en los papeles térmicos que nos dan los cajeros bancarios o como tikets de compra en la mayor parte de los establecimientos, que… si somos muy organizados guardamos y ordenamos para controlar nuestras compras y si somos muy desorganizados como es mi caso los acumulados hecho gurruños en el fondo del bolso y así cuando buscamos cualquier cosa siempre aparecen una y otra vez contaminando todo lo que hay dentro. Ahora me llevo las manos a la cabeza.

Otro ejemplo, las envolturas de la comida rápida, cartones y contenedores de espuma, vasos térmicos en los que viene (sin analizar el contenido) productos realizados con bisfenol y otros contaminantes y que solemos reciclar.

 

 

 

 

Más. Lo que vestimos. Tejidos de poliester realizados con los residuos de los plásticos que ya no podemos reciclar.

Además, tenemos que tener en cuenta que toda la contaminación que nos llega por el ambiente, y por lo que comemos, se acumula a lo largo de los años en nuestro tejido adiposo. Según el Dr Olea se han detectado estas sustancias tóxicas incluso en la placenta, lo que implica que los niños ya vienen al mundo con tóxicos en su organismo. Así, productos que pueden no haber llegado a afectar a la madre, se manifiestan negativamente en los hijos. Para colmo, resulta que las mujeres que retrasan su maternidad tienen más probabilidades de padecer cáncer de mama debido a esa acumulación de tóxicos en el tejido adiposo de las glándulas mamarias. Cuando tienen hijos, ese riesgo se reduce porque esa porquería pasa al hijo a través de la lactancia.”

“La exposición es muchas veces inadvertida, ya que los disruptores endocrinos se encuentran en múltiples artículos de consumo, por ejemplo, el residuo de plaguicidas en los vegetales o el de hormonas en las carnes; los componentes de los plásticos en los biberones, recubrimientos de latas de conserva o los selladores dentales; los ablandadores del plástico en tetinas y chupetes; los antialgas en la pintura de la piscina; los componentes de la cosmética como ftalatos, parabenes, canfenos y benzofenonas… Y así hasta 800 compuestos.”

“El efecto cóctel es el responsable de la enfermedad, más que los compuestos individuales.”

Así que ahora me explico cómo, teniendo nuestro cuerpo mecanismos para defendernos contra el cáncer, ésta enfermedad es cada vez más frecuente.

No quiero cerrar esta entrada pensando que no podemos hacer nada.  Aquí os dejo pautas para minimizar la exposición y una guía de alternativas.

  • Llevar una alimentación variada, basada en el consumo de alimentos no procesados, fruta fresca, verdura y legumbres reducirá considerablemente la ingesta de contaminantes.
  • Consumir Ecológico. Lavar y pelar la fruta y verdura que no sea ecológica
  • Quitar la piel y el exceso de grasa de las carnes y aves de corral y elegir las variedades sin grasa o bajas en grasa de alimentos procedentes de animales, como leche descremada, el pollo, la carne y los pescados magros.
  • .En la cocina:
    • usar utensilios de vidrio o cerámica, vigilar sean libres de Teflón/PFC (sartenes, bandejas y otros utensilios antiadherentes).
    • Sustituir el papel de aluminio y los contenedores de aluminio por papel vegetal
    • Usar para calentar al microondas envases de vidrio
  • Es preferible el consumo de peces pequeños como sardinas en vez de grandes depredadores como el pez espada ya que pueden contener mayores niveles de mercurio y otros contaminantes químicos
  • Usar para envolver los alimentos papel de estraza o vegetal. Evitar el contacto de alimentos (sobre todo grasos) con:
    • PVC (film transparente y algunos envases transparentes duros)
    • Poliestireno (bandejas de espuma blanca)
    • Policarbonatos/bisfenol A (vajillas de plástico transparente, recubrimiento plástico del interior de latas, etc.)
  • Evitar una pérdida exagerada de peso materno durante la lactancia, que conllevaría una mayor movilización de los compuestos tóxicos acumulados en el tejido adiposo hacia la leche materna.
  • Lave sus prendas siempre que pueda con agua. Reduzca la limpieza en seco de prendas de vestir. Cuando tenga que hacerlo, retire la cubierta plástica de la ropa de la tintorería lo antes posible, y ponga al aire las prendas de vestir en una habitación con las ventanas abiertas durante 12-24 horas

Bibliografia:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26493093

Dr. Nicolás Olea

http://cemyelectrosensibilidad.blogspot.com.es/2014/09/dr-nicolas-olea-serrano.html

 

 

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